Trayectos por la ciudad

En una ciudad en constante movimiento, el uso del Metropolitano o las combis es inevitable. Sin embargo, puedes aprovechar estos momentos para cambiar tu ritmo.

En lugar de tomar transporte para distancias muy cortas dentro de tu distrito, considera caminar hacia el mercado local, el supermercado o la plaza más cercana. Este movimiento ligero, sumado paso a paso, contribuye significativamente a tu comodidad corporal sin que lo notes como un esfuerzo.

A person walking purposefully on a sunny sidewalk carrying a reusable grocery bag
Close up of someone standing up from their office chair to take a break

Pausas breves en el escritorio

Las jornadas frente a la computadora, sea en la oficina o durante el teletrabajo en casa, suelen absorber nuestra atención. La clave está en no permanecer estático por periodos prolongados.

Levantarse del escritorio cada cierto tiempo, estirar los brazos o simplemente caminar hacia la cocina para servirte agua, son acciones que permiten a tu cuerpo reajustar su postura y aliviar la sensación de rigidez acumulada.

Actividades prácticas en el hogar

La vida familiar y las tareas del hogar en tu departamento o casa también son oportunidades excelentes para mantener un ritmo activo. Aquí te compartimos algunas ideas sencillas para incorporar hoy mismo:

Estírate al despertar: Dedica tres minutos por la mañana para desperezarte suavemente antes de comenzar con la rutina.
Usa las escaleras: Si vives en un edificio o trabajas en un piso bajo, opta por subir las escaleras en lugar del ascensor al menos una vez al día.
Caminatas al hablar: Aprovecha las llamadas telefónicas prolongadas para caminar por el pasillo o la sala de tu casa.